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dichos del Profeta

Mensaje del Profeta

  • Relató Ibn 'Omar (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Alá (la paz sea con él) dijo: “Me ha sido ordenado luchar contra la gente, hasta que atestigüen que nadie tiene el derecho de ser adorado salvo Alá (no existe otra divinidad mas que Alá), establezcan el Salat (Oración) y paguen el Zakat. Si cumplen con esto, ponen a salvo de mí sus vidas y sus bienes, excepto por el derecho del Islam, y su juicio corresponde solo a Alá el altísimo”. (Transmitido  por Bujari y Muslim)

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Muhammad
Muhammad

Hombres de Yazrib   Llegaron realizando la peregrinación del (Hayy) desde Yazrib, una ciudad a mas de doscientas millas, que desde ese entonces se convirtió en ‘la ciudad’ famosa por excelencia de al-Medina. Yazrib era afortunada por su ubicación en un placentero oasis, famoso incluso hoy por la excelencia de sus dátiles. Pero desafortunada en otros sentidos, el oasis ha sido escenario de las disputas tribales incesantes. Los judíos luchando con judíos y árabes con árabes; árabes aliados con judíos combatían a judíos aliados con diferentes comunidades judías. Mientras que La Meca prosperaba, Yazrib vivía en la desgracia. Necesitaba un líder capaz de unificarlos.

En Yazrib, habían tribus judías con rabinos experimentados quienes a menudo hablaban a los paganos de un Profeta que llegaría pronto a los judíos, con los cuales, cuando llegase, los judíos destruirían a los árabes como las tribus de ‘Aad y Zamud habían sido destruidas por su idolatría.

El Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios lo acompañen, en la época de su llamado visitaba en secreto diferentes tribus en las afueras de La Meca para llevarles el mensaje del Islam. Una vez, escuchó a un grupo de hombres en Aqaba, afuera de La Meca, y les pidió sentarse con ellos a lo que aceptaron agradablemente. Cuando los hombres de la tribu de Jazray de Yazrib escucharon lo que Muhammad tenía para decir, lo reconocieron como el Profeta que los judíos describían, y los seis hombres lo aceptaron. También tenían esperanzas de que Muhammad, a través de esta nueva religión, pueda ser el hombre que los uniese con su tribu hermana, los Aws, una tribu en Yazrib con la que compartían sus ancestros, pero llevaban años de guerra y animosidad. Entonces determinaron regresar a Yazrib y difundir la religión de Muhammad. Como resultado, no existió un hogar en Yazrib que no había escuchado sobre el mensaje del Islam, y en la siguiente temporada de peregrinación, en el año 621, llegó una delegación de Yazrib con el propósito de conocer al Profeta.

Primer Pacto de Aqaba
Esta delegación estaba compuesta por doce hombres, cinco de esos presentes en el año anterior y dos miembros de Aws. Se encontraron nuevamente con el Profeta en Aqaba y juraron por sus propios nombres y por los de sus esposas, no asociar otra creación con Dios (convertirse en musulmanes), ni robar ni cometer adulterio ni matar bebés, incluso en la más profunda pobreza; y se comprometieron a obedecer a este hombre en todos los asuntos justos. Esto es conocido como el Primer Pacto de Aqaba. Cuando regresaron a Yazrib, el profeta envió con ellos al primer embajador, Mus’ab ibn ‘Umair, para enseñar a los nuevos convertidos las bases de la fe y difundir la religión a aquellos que todavía no habían abrazado el Islam

Mus’ab predicó el mensaje del Islam hasta que casi todas las familias en Yazrib tuvieron un miembro musulmán entre ellos, y antes del Hayy del próximo año, 622, Mus’ab regresó al Profeta y le contó las buenas noticias de su misión, y de la bondad y la fuerza de Yazrib y de su gente.

Segundo Pacto de Aqaba
En  el año 622 de la Era Cristiana, los peregrinos de Yazrib, setenta y cinco de ellos musulmanes, de entre ellos dos mujeres, fueron a realizar el Hayy.  Durante la última parte de la noche, mientras estaban todos dormidos, los musulmanes de entre los peregrinos de Yazrib fueron secretamente al lugar donde habían arreglado previamente encontrarse con el Profeta, en las piedras de Aqaba, para prometer aliarse con el Profeta e invitarlo a su ciudad. En Aqaba, conocieron al Profeta, y con él se encontraba su tío, todavía un pagano pero que defendía a su sobrino por su lazo familiar. Habló y advirtió a los musulmanes acerca de los riesgos de su tarea, y en contra de que su compromiso fuese  incierto si  lo realizaban. Otra persona de entre los peregrinos que había estado presente dos años atrás advirtió el peligro de su compromiso y su preparación para llevarlo a cabo. Es su determinación y amor por el Profeta, juraron defenderlo como si fuesen a defender a sus propios hijos y esposas. Fue en ese entonces que fue decidida la emigración a Yazrib.

Esto es conocido como el Pacto de Guerra, porque involucraba la protección de la persona del Profeta, por las armas si fuese necesario; e inmediatamente después de la emigración a Yazrib, fueron revelados los versos coránicos que permitían la guerra en defensa de la religión. Estos versos son cruciales en la historia del Islam:

“Se les permitió combatir [a los creyentes] porque fueron oprimidos, y en verdad, Dios tiene poder para socorrerles. Ellos fueron expulsados injustamente de sus hogares sólo por haber dicho: Nuestro Señor es Dios. Si Él no hubiera hecho que los creyentes vencieran a los incrédulos, se habrían destruido monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas en donde se recuerda frecuentemente el nombre de Dios…” (Corán 22:39-40)

A un punto de cambio llegó al Profeta Muhammad, los musulmanes y el mundo. Era el destino del Profeta Muhammad, y un aspecto para su función profética, luego debería demostrar las alternativas abiertas a la persecución y la opresión; por un lado, la abstención; por el otro, lo que llaman los cristianos ‘guerra justa’, pero para lo cual, en las palabras de las próximas revelaciones coránicas:

 “Vencieron con la anuencia de Alá, y David mató a Goliat; y Alá le concedió [a David] el reino y la sabiduría [la profecía], y le enseñó lo que Él quiso. Y si Alá no hubiera hecho que los creyentes vencieran a los incrédulos se habría corrompido la Tierra; pero Alá concede Sus gracias a la humanidad.” (Corán 2:251). 

Por casi trece años, él y sus seguidores sufrieron la persecución, amenazas e insultos sin levantar la mano en auto-defensa. Ya habían probado que esto era humanamente posible. Las circunstancias estaban cambiando ahora y mostraban una respuesta muy diferente si la religión del Islam fuese a sobrevivir en el mundo. La paz tiene sus épocas, pero también la guerra, y el musulmán nunca olvida que cada hombre nace para luchar de una forma u otra, en un nivel u otro; si no es físicamente, entonces espiritualmente. Aquellos que tratan de ignorar este hecho son, tarde o temprano, esclavizados.

Complot para Asesinar al Profeta
En pequeños grupos, los musulmanes escaparon de La Meca y tomaron el camino hacia Yazrib. La Hiyrah (‘emigración’) había comenzado.

Para Quraish los límites de lo soportable habían sido sobrepasados. Los enemigos dentro de la ciudad eran lo suficientemente malos, pero ahora estos enemigos estaban estableciendo un centro rival al norte. Con la muerte de Abu Talib había desaparecido la protección de Muhammad. Contenido hasta ahora por principios heredados de sus antepasados beduinos y por miedo a causar una problemática pelea de sangre, los líderes decidieron finalmente que Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios lo acompañen, debía morir. Abu Yahl propuso un plan simple. Se deberían elegir jóvenes de diferentes clanes, cada uno debería dar un golpe mortal, para que la muerte de Muhammad sea culpa de todos ellos. Hashim no podría buscar venganza de todos los demás clanes.

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