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Liga del Mundo Islámico - Organismo Mundial para la Presentación del Mensajero

Fasting in Shawwal

dichos del Profeta

Mensaje del Profeta

  • Narró Abu Abdur-Rahman, Abdullah Ibn Mas'ud (que Allah esté complacido con él): Nos ha relatado el Mensajero de Alá (la paz sea con él), quien es verídico y digno de confianza: “Ciertamente que la creación de cada uno de vosotros, se reúne en el vientre de su madre: Durante cuarenta días en forma de embrión, luego lo hace en forma de coágulo por un período semejante, después como un trozo de carne por un período igual, luego le es enviado un ángel que insufla el espíritu en él, y le ordena cuatro palabras (asuntos): Escribir su sustento, el plazo de su vida, sus obras y si será feliz o desgraciado; ¡por Alá!, quien no hay otra divinidad mas que él, cualquiera de vosotros obra como una persona del Paraíso, hasta que no quede entre él y éste (paraíso) más que un brazo (de distancia), entonces lo que ha sido escrito le alcanza, y obra como las personas del fuego (del Infierno) y entra en él. Y otro de vosotros obra como una persona del fuego (del Infierno), hasta que no queda entre él y éste (infierno) que un brazo (de distancia), y entonces le alcanza lo que había sido escrito y obra como una persona del Paraíso y entra en él”. (Transmitido por Bujari y Muslim)

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El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se dedicaba a la da`wah y se había embarcado en el camino del consejo y la instrucción. Invitaba a la gente a adorar únicamente a Alá (Todopoderoso)sin asociados en la adoración. Llamaba a la gente a abandonar las costumbres paganas de sus ancestros: el politeísmo, la adoración de ídolos y todas las prácticas inmorales e ilegales. Sólo unos pocos creyeron en él; la mayoría lo rechazó.

A pesar de que Alá (Todopoderoso)había salvaguardado y protegido su vida por medio de su tío, Abu Talib, el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) fue perseguido y condicionado severamente. En el año séptimo de su profecía, el  Mensajero (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) de Alá, Abu Talib y los clanes de Bani Hashim y Bani Muttalib tomaron refugio  en un pequeño pedazo de tierra perteneciente a Abu Talib. La tribu de Quraish decidió confinarlos por la fuerza allí, tanto los musulmanes como los no musulmanes que habían apoyado a sus familiares, a excepción de Abu Lahab. Ellos acordaron imponer un boicot a la familia extendida del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), para no aceptar de ellos ningún término de acuerdo, para impedirles comerciar e impedir que las provisiones les llegaran hasta que les entregaran al Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) para su ejecución. Ellos pusieron esta injusticia por escrito y colgaron el pergamino dentro de la Ka`bah. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) les dijo entonces a sus compañeros que emigraran a Abisinia en vista de la creciente opresión. Esta fue la segunda emigración – ochenta y tres hombres y dieciocho mujeres emigraron – y algunos musulmanes del Yemen se unieron a ellos.

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) y sus seguidores permanecieron en el exilio por cerca de tres años en un estado de extrema pobreza y hambre, valiéndose de lo poco que se filtraba en secreto, hasta que fueron finalmente reducidos a comer las hojas de los árboles. Esto continuó hasta el año décimo de su profecía, cuando algunos hombres de Quraish pusieron fin al boicot.

Ese mismo año la esposa del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), Jadiyah, murió, y dos meses después, su tío, Abu Talib. Con la muerte de su tío, Quraish era libre de perseguirlo más que nunca, así fue que incrementaron su hostilidad y abuso.[1]

En las colecciones auténticas de al-Bujari y Muslim, es relatado que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) estaba cierta vez orando cerca de la Ka`bah mientras que Abu Yahl estaba sentado con algunos amigos cerca de allí. El día anterior ellos habían sacrificado una camella, entonces Abu Yahl dijo: “¿Quién de ustedes tomará los restos de la camella muerta y lo pondrá en la espalda de Muhámmad mientras está postrado?” Entonces el más malvado de ellos fue y lo trajo, y cuando el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se postró éste lo puso sobre sus hombros y ellos se rieron hasta caer unos encima de otros. La hija de Muhámmad, Fatimah, vino y lo sacó de encima de él y empezó a maldecirlos. Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) hubo completado su oración levantó su voz suplicando en contra de ellos, diciendo: “Oh Alá, encárgate de Quraish” tres veces. Cuando ellos oyeron esto dejaron de reír, temiendo su súplica. Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) continuó:

“Oh Alá, encárgate de Abu Yahl ibn Hisham, `Utbah ibn Rabi`ah, Shaybah ibn Rabi`ah, al-Walid ibn `Utbah, Umayyah ibn Jalaf y `Uqbah ibn Abi Mu`it”. Ibn Mas`ud dijo: “Por Aquel que envió a Muhámmad con la verdad, yo vi a aquellos a quien él nombró caídos muertos en el día de Badr; ellos fueron arrastrados y tirados al pozo de Badr.”

Al-Bujari narró que un día `Uqbah ibn Abi Mu`it tomó al Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) por sus hombros y envolvió sus ropas alrededor del cuello, ahorcándolo severamente. Abu Bakr vino corriendo y lo empujó hacia atrás, gritando:

“¿Matarías a un hombre por decir, ‘Mi Señor es Alá?”[2]

Cuando la persecución del Mensajero (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) de Alá empeoró, él partió hacia Taif para invitar a las tribus de Zaqif al Islam, pero solo encontró de parte de ellos obstinación, ridículo y abuso; ellos le tiraron piedras hasta que sus tobillos sangraron. Entonces decidió retornar a La Meca, y en su camino, en Qarn az-Za`alib, miró al cielo y encontró que una nube le había dado su sombra. Dentro de ella estaba Gabriel, quien lo llamó diciendo: “En verdad Alá ha oído lo que tu gente te ha dicho y cómo te respondieron y Él te ha enviado el ángel de las montañas para que tú puedas ordenarle hacer lo que quieras con respecto a ellos”. El ángel de las montañas se dirigió a él, diciendo: “Oh, Muhámmad, en verdad, Alá ha oído lo que tu gente te ha dicho y cómo han respondido. Yo soy el ángel de las montañas y Alá me ha enviado para que me ordenes que haga lo que tú quieras. Si tú lo deseas, los aplastaré entre las dos montañas [entre las que se encuentra la ciudad].” Pero el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) replicó: “En vez de eso, espero que Alá traiga de su descendencia a quienes adorarán solo a Alá sin ningún socio y no asocien nada con Él en la adoración” (Al-Bujari y Muslim)

 

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[1] Lubaabul-jiyaar fi Siratil-Mujtaar, pág.37-40.

[2] Ver Corán 40:28.

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